29th
Inmaculada de la Fuente: El exilio interior. La vida de María Moliner, Madrid, Turner, 2011
Siempre me he preguntado cuáles fueron las razones que hace ahora sesenta años llevaron a una persona particular, Doña María Moliner, bibliotecaria de la Escuela de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, a emprender la elaboración de un diccionario de la lengua española teniendo en cuenta, al menos, dos circunstancias que justamente desalentaban dicha decisión. A saber, en primer lugar, dicha persona era eso que bárbaramente llamaríamos un “outsider” de la comunidad de lingüistas, filólogos y lexicógrafos académica y socialmente reconocidos con capacidad y medios para realizar una empresa de ese porte. Y, en segundo lugar, la de facto patrimonialización de la elaboración y publicación de un diccionario de esas características por parte de una antigüa, respetable y bien asentada institución con casi cuatro siglos de existencia dedicados a “limpiar, fijar y dar esplendor” a nuestra lengua, esto es, la Real Academia Española de la Lengua. Pues bien, con el libro aquí reseñado ya en mis manos y con la firme decisión de aventurarme entre sus páginas, leí en la contraportada del mismo la siguiente frase: “en esta biografía, la primera de largo aliento que se publica sobre esta mujer inclasificable, el misterio de María Moliner se desvela y al mismo tiempo se ahonda”. He de confesar que no encuentro, y posiblemente no encontraré, mejor resumen para esta obra que este breve párrafo. ¿Y por qué? De eso trataran estas breves líneas que a continuación siguen.
Debo confesar que la lectura de este libro me ha resultado emocionante por momentos, fascinante a ratos y evocadora de algunos recuerdos personales. Me ha traído a la memoria aquel año que pasé en la Universidad Carlos III en la cual, una de mis actividades favoritas era perder el tiempo, si es que así pudieran definirse tales costrumbres, recorriendo, observando, hojeando y leyendo aquellos libros de economía, ciencias sociales, derecho, literatura, filosofía,… que descansaban en los anaqueles del edificio que albergaba la biblioteca del campus de Getafe, en cuya puerta se encontraba una placa en la que podía leerse Biblioteca María Moliner y a continuación se inscribía una breve semblanza de Doña María. También me ha hecho recordar la compra de mi primer “María Moliner”, la primera edición del mismo en formato cederrón publicada en 1996. ¡Y cómo no! También me ha permitido rememorar aquellas discusiones entre compañeros de clase sobre la pertinencia, utilidad y/o acierto en el uso del DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) o del “María Moliner” para resolver las consultas sobre el significado “prescrito” o “descrito” de los vocablos que empleábamos en nuestros trabajos de clase.
Dicho todo esto, y retomando el argumento de esta reseña, el libro de Inmaculada de la Fuente me ha generado una sensación contradictoria en torno a su lectura y al misterio desvelado a la par que ahondado de Doña María Moliner. En gran medida, reconozco que acometí su lectura esperando encontrarme con una detallada, pormenorizada, profunda e, incluso, muy técnica descripción de los procesos de planificación, elaboración, gestión y ejecución de una obra de estas singulares características. Asimismo, esperaba encontrarme con toda una retahila de problemas, resistencias, decisiones y circunstancias en torno a ese hercúleo trabajo y, sobre todo, he de decirlo, esperaba emocionarme con aquellos párrafos en los que se nos relatara cómo Doña María heróicamente, tras 15 años de prácticamente una cuasi solitaria dedicación, llevó a buen puerto esa disparatada aventura en la que se embarcan sólo los más cuerdos aventureros, -parafraseando a Chesterton y convenientemente citado en la página 226 de la presente obra- o sólo aquellos que no saben que es imposible conseguirlo. A buen seguro que estas expectativas estaban asentadas en mi lejana lectura de un magnífico y singular libro, tan sigular como el individuo objeto del mismo, Sir James Murray, cuya nieta, K.M. Elisabeth Murray narró el asombroso trabajo de su ancestro, quien al mando de una legión de casi dos mil voluntarios elaboró a primeros del siglo XX más de cinco millones de fichas lexicográficas que dieron pie a los doce volúmenes del Oxford English Dictionary publicados en 1928, y en los que se recogían más de trescientos mil artículos y cuatrocientas mil citas, considerado como una de las mayores obras lexicográficas de la historia (Caught in the web of Words. James Murray and the Oxford English Dictionary, Yale University Press, 2001).
Empero, estimados lectores, muy en favor de la autora de la presente biografía, Inmaculada de la Fuente, he de decir que si bien las páginas dedicadas a describir y tratar estas circunstancias apenas ocupan un tercio de la extensión de libro, esta que considero personalmente una carencia del libro, es plenamente superada por una precisa y descarnada descripción de los momentos históricos que tuvo que vivir la bibliotecaria por obligación y lexicógrafa por devoción, así como por una delicada y contenidamente emocionada descripción de esta mujer, madre y personaje público así como de su entorno más cercano. El premeditado uso de frases breves, precisas y concisas otorgan una claridad y transparencia insuperable a la desadjetivada narración de los acontecimientos y a la sustantiva descripción de las recias actitudes de Doña María y de los suyos son las que permiten adivinar, intuir, imaginar pues, las razones que me inquietaban al inicio de esta reseña. Aún más, la expresión que da título a este libro no es novedosa, el caso de Doña María Moliner es uno más de los, entre otros tantos, casos en los que el “exilio interior” muestra con su mayor expresividad y dramatismo el único camino hacia la supervivencia invidual en un ámbito hostil y sin concesión alguna hacia una mujer que tuvo una participación política limitada pero comprometida y decidida en el bando de los vencidos en favor de la cultura y de la educación. Ese “exilio interior” es, sin lugar a dudas, la causa y razón necesaria aunque no suficiente, como nos relata brillantemente de la Fuente, por el cual alguien asume la condena* que hicieron recaer en ella y que de ésta, compusiera un diccionario**. Y un diccionario sin igual, tal como Gabriel García Marquez se encargó de remarcar, por ser “el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana”, “más de dos veces más largo que el de la Real Academia y”, a mi juicio, “más de dos veces mejor”.
Una vez finalizada mi lectura, al menos dos aspectos fundamentales de la vida y obra de Doña María me resultaron especialmente emocionantes. Uno de ellos, la ironía de la vida. Aquella que fue olvidada, borrada más bien diría yo, volcó todos sus esfuerzos en componer la memoria de la lengua gracias al trabajo de reunir las palabras y sus usos para que los hablantes recordemos el significado de la mismas y podamos seguir empleando. Pero al mismo tiempo, qué ironía que el destino desmemorie a esa persona empeñada en hacernos recordar a la vez que ella olvidaba, quemaba sus recuerdos, se exiliaba de su exterior. Resulta conmovedor leer cómo las circuntancias que rodearon al gobierno nacional vencedor trataron de hacer invisible a Doña María, mujer, republicana, culta y educada, cómo borraron su paso por la dirección general de bibliotecas y archivos y cómo también una parte de esa sociedad trató de que no pudieran existir recuerdos de ella como miembro electo de la Academia, reconocimiento negado por ser quien fué. No obstante, a veces la historia es justa. El trabajo de Inmaculda de la Fuente permite ir más allá del recuerdo público de su biografiada, nos adentra en el apasionante, sobrio, voluntarista, inquebrantable “mundo interior” de Doña María a la vez que nos obliga a darnos de bruces con ese “mundo exterior” que décadas después pareciera que nunca acaeció y que la necesidad de su recuerdo debe superar toda pretensión de revanchismo. Sólo el derecho al recuerdo y su conocimiento, reconocimiento y respeto público nos puede redimir del pecado que todo olvido contiene, la inexorable repetición de los errores cometidos en el pasado.
Concluyo mi breve reseña con mi solicitud de disculpas a Doña María Moliner por haber sido incapaz de atisbar los motivos que ocultaban esa magna obra a la que dedicó su esfuerzo y sacrificio, así como agradezco y felicito a la autora de esta magnífica biografía su tesón y acierto en el desvelamiento del significado de esas líneas autobiográficas que Doña María dedicaba a su propia vida como “escueta biografía” y “único mérito” de haber escrito un diccionario, obra tan necesaria para nuestra lengua como su propia vida para nuestra historia.
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** La presentación del relato del proceso de purga así como la descripción de los cargos e imputaciones realizados en su contra una vez finalizada la guerra civil, y que se recogen en su expediente personal a fin de depurar sus responsabilidades políticas durante su participación en el gobierno republicano, resultan ser una novedad histórica muy interesante que nos permite profundizar aún más en el “misterio” de Doña María Moliner.
** en un magnífico y delicioso libro a la par que breve y reciente, La presunta autoridad de los diccionarios. Javier López Facal, Madrid, CSIC-Los libros de la Catarata, 2011, se hace referencia al extenuante y exigente trabajo lexicográfico por mor de unos versos de José Justo Escalígero (1540-1609) que dicen aasí: “Si alguno tiene pendiente sentencia cruel de juez, de por vida, condenada su cabeza a (padecer) tribulaciones y suplicios, que a éste no lo dobleguen pesos en fabril prisión, ni minas bajo tierra laceren sus yertas manos: que componga diccionarios, pues en resumen, ¿para qué darle vueltas? Todos los rostros de las penas tienen en sí reunidos este padecimiento ” (p. 13).
He de comenzar aclarando que cuando vi el libro que aquí traigo a revisión en el expositor de la librería de mi Facultad nada esperanzador me inspiró ese primer contacto, todo lo contrario. Otro libro más sobre el fenómeno Google, internet y el mundo hiperconectado, hiperinformatizado, hipermediatizado, hiperblablablá…
Al dato anterior debería añadir que con sus casi cuatrocientas páginas y un índice más bien escueto y, en gran medida, elaborado como una reconstrucción de la reciente historia del gran fénomeno ¿empresarial?, ¿tecnológico?, ¿social?, de nuestro tiempo; nada positivo conseguía incrementar mi listado de “pros” en favor de su adquisición. Y aún más, el hecho de que un periodista como Ignacio Escolar sea el autor del prólogo puso fin a mi primer impulso de adquirir el libro. No tengo nada en contra de Escolar, aunque tampoco nada que me haga especialmente sugerente su lectura en este tipo de temáticas. Sumo a estas observaciones, la inquietante y desasosegante premonición que tuve al constatar su papel de prologuista que, una vez leídas las escasas tres páginas del mismo, se confirmó; el título del prólogo debería haber sido “prólogo por compromiso y para salir del paso”.
Por último el autor, Ken Auletta, periodista del New Yorker, y una vez convenientemente “googleado” por mi parte, tampoco suponía un plus en mi decisión a favor de comprar el libro. Por cierto, el asunto de la editorial era aún más desconcertante. Tengo ciertos conocimientos sobre el panorama editorial hispano -al menos el académico- y el nombre de SOL90 IDEA no me traía recuerdos de ningún tipo, así pues, una vez más “googleado” el nombre de la editorial, los incentivos a favor de la compra eran prácticamente nulos pero, y no me pregunten por qué, al final reposa el libro en mi mesa de trabajo -y proximamente lo hará en las estanterías de mi despacho-. Ahora bien, como penitencia por su compra y, especialmente, lectura he decidido publicar esta somera recensión para que aquellos que decidan acercarse al mismo dispongan de información previa sobre el mismo -remarco lo de información, porque ya saben que para gustos los libros- y consideren si la inversión de los casi 25 euros que cuesta el libro merece la pena.
Con estos antecendentes, ¿por dónde comenzar esta revisión? He estado pensando en cómo afrontar las líneas que a continuación se desplegarán para que el amable lector y lectora disfruten con la lectura de mi reseña que, paradójicamente, trata de un libro que ha producido un cierto desconcierto en el escribe estas líneas. Pues bien, una vez acabado el libro se me ocurrieron un par de razones por las cuales el libro de Auletta podría resultar interesante y convertirse en una atractiva lectura, aunque casi a la par encontré una tercera razón que arrojaba un ligero jarro de agua tibia sobre las dos anteriores.
En primer lugar, y repitiendo el eslogan editorial de la misma, ésta es “la obra más completa sobre el gigante de Internet” y parece ser que así es a tenor de los méritos del trabajo de investigación de su autor y de sus 150 entrevistas, incluidas las realizadas a Sergey Brin y Larry Page como era de esperar, por otro lado. Desde los inicios de las vidas de los fundadores de Google hasta el año 2009 (la edición original de este libro es justo de ese año), los acontecimientos, decisiones y todo aquello que ha afectado o que ha sido relevante tanto para Brin, Page como para Google aparece adecuamente detallado, documentado y comentado a lo largo de las casi cuatrocientas páginas del libro -efectivamente, querido lector o lectora, ésta es la causa fundamental de tal extensión-.
Así pues, ¿qué puedo decir del “leit motiv” que sutenta el libro? Parafraseando al propio Auletta, mejor dicho, citando la cita que en la página 334 hace referencia a una conferencia en la Universidad de Satanford impartida por Larry Page, “si puedes resolver la búsqueda, significa que puedes responder a cualquier pregunta. Lo que significa, básicamente, que puedes hacerlo todo”. O dicho de otra manera, si lo cuentas todo, estás respondiendo a todo y a todos; esto es, para saber de Google del año 2009 en adelante será necesario escribir un nuevo libro, para los años previos, todas las respuestas se encuentran en éste.
Ironías a parte, lo que puede ser un mérito, personalmente creo que puede convertirse en un demérito en lo que a un procentaje muy elevado del libro se trata. Y en este sentido es donde introduzco la “tercera”, mejor dicho, segunda razón, que vendría a reafirmar mi ambivalente posición ante este trabajo. Fue por casualidad, mejor dicho, fue por culpa del “pagerank” que Google me llevara a las críticas que los lectores de este libro habían escrito en amazon.com. Una vez allí, encontré la clave para leer -a priori- el libro, o como en mi caso, para comprender -a posteriori- de qué iba este libro. Según se relata en un par de comentarios de los lectores, la clave es asumir este trabajo como un enorme “memorándum” o “dossier” de empresa. Dos típicos estudiantes de ingeniería de una importante universidad californiana intentando hacer realidad -empresarial- su proyecto de fin de carrera, a la vez que mantienen su inquebrantable fe en la tecnología, en el usuario/consumidor final y en su visión personal del “mundo” y todo ello en el entorno innovador más dinámico y salvaje existente sobre la faz de la tierra, el Valle del Silicio año 1998. Fechas, nombres, lugares, ordenadores, algoritmos, planes de negocio, acciones, millones de dólares, empleados, usuarios, inversores, búsquedas, publicidad, empresas de “internet”, de “medios”, de “capital-riesgo”, demandas, fusiones, adquisiciones, más nombres, más fechas, más planes de negocios, más ordenadores, más algoritmos, más acciones, más millones de todo,… y sobre todo dos tipos “raros” preocupados obsesivamente por ofrecer los mejores resultados de búsqueda a sus usuarios y el bienestar a sus empleados y, por supuesto, en beneficios para los inversores. En suma, los hechos, los acontecimientos, las actuaciones, las motivaciones y las explicaciones que hacen que Google sea Google una década después. En este sentido, el libro es extenso e intenso. ¿Algún dato o información novedosa que aporte a lo ya sabido? Bien, dependerá de los conocimientos previos que sobre el tema disponga el lector y la lectora aunque, debo reconocer que, el argumento de las 150 entrevistas realizadas por Auletta deberían ser un tanto a favor de las novedades que pudiera aportar el libro a la historia de tan magna empresa. No obstantes, tales sorpresas existen y, al menos en mi caso, alguna comentaré más abajo. Y por último, el valor de este libro está en gran medida fundamentado en esa recopilación de datos y de fuentes.
Y como tercera y última razón, pero no por ello la menos importante, es el argumento comúnmente empleado en este tipo de literatura relacionada con la “revolución internet” que es la metáfora del “genio fuera de la lámpara”. Dicho de otra manera, empresas como Google son las que han conseguido que el “genio” -aquello que metafóricamente podríamos expresar como la máxima manifestación de la libertad individual que gracias a la eclosión de internet deámbula a través de las redes, servidores, dispositivos informáticos, etcétera- haya “escapado de la lámpara” -esto es, aquello que metafóricamente hablando podríamos expresar como los mecanismos que tradicionalmente han constreñido y/o limitado la libertad individual, desde la actuación del Estado y de la esfera gubernamental, hasta la miriada de instituciones privadas- y, prácticamente, dos décadas después los mismos “agentes” tratan de “regular y controlar”, en algunos casos, la actuación del “genio” o de “perseguirla y reprimirla” en la mayoría.
En el caso de Google, su obsesión con “responder” de la forma más eficiente, rápida y certera las preguntas realizadas por los usuarios/consumidores, su continua oferta de herramientas y mecanismos -en la inmensa mayoría de los casos ofrecidas de manera gratuita- y su consideración del usuario/consumidor como el centro de su microcosmos tecnológico han supuesto una compleja, afortunada en algunos casos, problemática en otros, búsqueda obvia de “monetizar” sus servicios, rentabilizar sus gastos e inversiones y aprovechar económicamente su ventaja competitiva en sectores claves de la “nueva economía” como el de las búsquedas y el de la aplicaciones y servicios “en línea”. Resulta interesante y clarificador, leer el texto de Auletta como si de la historia de un par de aprendices de brujo se tratara obligados por su entorno a tratar de dominar, peor aún, limitar el poder que han puesto en manos de los ciudadanos. Posiblemente esta última sentencia suene excesivamente literaria. Sin duda. Pero nada literarios resultan los diferentes pasajes del libro en los que Auletta aborda cuestiones tales como el acceso a los contenidos multimedia que brinda Google y los mecanismos de “monetización”, las demandas recibidas por Google por parte de los editores de libros, medios de comunicación, discográficas, etcétera. o las presiones y actuaciones censaoras y represivas de muchos Estados en relación con esta empresa. La sensación es que si bien es Google quien desafía a la vez que se enfrenta a estas circunstancias, más allá de los debates sobre su “espíritu libre” (recuerden, “don’t be evil!”) y su defensa de mantener al “genio fuera de la lámpara”, es el propio “genio” quien están camino de ser “embotellado” una vez más. Y a modo de inventario, creo que resulta difícil conciliar “índice Nasdaq” y “ciudadanos libres” por mucho que Page y Brin se empeñen en ello.
Para finalizar esta breve reseña, un par de apuntes muy personales. Uno, el ya anunciado sobre algunos aspectos desconocidos por un servidor hasta la lectura de este libro en lo referente a Google, más en concreto, en lo referente a Larry Page. Terry Winograd, profesor de informática de la Universidad de Stanford, mentor de éste y posterior colaborador en diferentes proyectos de Google. Y relacionado con este profesor, uno de los libros que recomendaba a sus estudiantes y que Page consideraba como una de sus referencias fundamentales, El diseño de los objetos cotidianos de Donald A. Norman. Las razones sobre esta nota personal son extensas y necesitarían de otro documento donde desarrollarlas, no obstante, si el lector/a revisa estas referencias comprenderá un poco más la visión de Page y Brin tal como a mi me ha ocurrido.
El segundo apunte, sigo sin saber exactamente cuáles han sido las causas que me llevaron a adquirir este libro y más tarde a leerlo. Ahora bien, una vez hecho esto debo decir que si el lector o lectora tiene 25 euros y no sabe qué hacer con ellos, si le interesan estos temas y quiere saber la historia, circunstancias, datos y alguna que otra reflexión y consideración del autor sobre lo que rodea a Google debería comprarse este libro. Si por el contrario, alguna de esas circunstancias no se dan, estimado lector/a siempre puede acudir a www.google.com para despejar sus dudas y encontrar todo aquello que busque sobre este libro y sobre todo aquello que ha supuesto el fin del mundo tal como lo conocíamos.
everything is a copy of a copy of a copy of everything!
(Source: acollapseddream)
la unión hace la fuerza!
(Source: ianbrooks)